Con el cambio de estación y de temperatura es normal que los resfriados y la gripe estén a la orden del día, pero ¿sabes cuál es la mejor prevención o remedio para combatirlos? Efectivamente, dormir, como decían nuestros abuelos es la mejor medicina.

El sistema inmunológico hace que nuestras defensas se activen mientras dormimos ante cualquier ataque vírico o bacteriano, por eso muchos médicos incluyen en sus recetas reposo en la cama como terapia extra a su tratamiento.

Un estudio realizado en la universidad de Pittsburgh demuestra que las personas que duermen menos de siete horas, tienen tres veces más probabilidad de resfriarse o enfermar de gripe que las que duermen al menos ocho horas. Así que mantener todo el año una higiene del sueño saludable, nos puede ayudar a no padecer de gripe ni resfriados.

Pero, ¿cómo podemos conciliar el sueño cuando ya estamos enfermos?

1. Algo muy molesto a la hora de dormir es la congestión nasal debido a la mucosidad. Disponer de varias almohadas que nos ayuden a tener la cabeza elevada mientras dormimos, nos va a permitir que las fosas nasales se abran y podamos respirar mejor.

2. Mantenernos hidratados para favorecer la fluidez de la mucosidad. Beber al menos 2 litros de agua diarios ayudará a nuestro organismo a recuperarse más pronto.

3. Mantener humidificado el ambiente del dormitorio nos permite a respirar mejor y así tener un sueño más reparador.

4. Si la tos es otro factor que no te deja descansar, tomar un té caliente de jengibre, limón y miel te ayudará a eliminar ese molesto síntoma del resfriado y conseguirás dormir toda la noche.

5. Y por supuesto, sigue las recomendaciones de tu médico.

 

El calor que genera nuestro cuerpo mientras dormimos puede que reste calidad a nuestro descanso. Un colchón que no ventila nos devuelve el calor que nosotros transmitimos, mientras que si ventila bien, regulará nuestra temperatura, ayudándonos a dormir mejor. Los materiales de los que consta el colchón son claves para conseguir una ventilación correcta. La composición de los acolchados, que son las primeras capas que están en contacto con nuestra piel, cumple un papel fundamental en la transpiración del colchón.

Muchos de nuestros colchones, como es la línea NUCOL, tienen el sistema Outlast. La cara de verano dispone de tapicería exclusiva con tejido Outlast®. El sistema Termoregulador Outlast® es un producto tecnológico de última generación que reduce el sobrecalentamiento y el sudor, usando para ello la tecnología Adaptative Comfort®, absorbiendo el calor corporal excesivo y desprendiéndolo cuando se necesita. Además consigue proporcionar una compatibilidad térmica con el compañero, adaptándose en todo momento a tus necesidades térmicas, ayudándote a dormir más profundamente. Por otro lado, la cara de invierno está fabricada con tejido strech, consiste en una tela de punto entrelazado con fibras muy elásticas, material  que genera una alta transpiración generando un continuo paso de aire imperceptible, garantizando que nuestro colchón se encuentre siempre bien aireado y libre ácaros, humedades y malos olores.

Además de asegurarte de comprar un colchón de calidad, fabricado con materiales de última generación, es importante seguir unas rutinas de limpieza que ayudarán a que nuestro colchón se mantenga en buen estado por más tiempo.

1. Quita la ropa de la cama y deja que el colchón respire. Si es posible, abre todas las ventanas y deja que la luz solar atraviese la ventana hasta el colchón. La luz del sol eliminará muchos gérmenes y bacterias de forma natural.

2. Aspira el colchón, además de eliminar el polvo y los ácaros que se acumulan, ayudarás a que los tejidos tengan una mejor transpiración.

3. Lava la ropa de cama cada semana, esto ayudará a mantener tu colchón como el primer día.

 

Cada vez somos más conscientes de la importancia que tiene dormir bien para mantener a raya nuestra salud.

Las investigaciones sobre la bioquímica del cuerpo humano, muestran que mientras dormimos en nuestro cuerpo se producen complejos sistemas de regeneración que necesitamos para reparar daños, regenerarnos, y permanecer sanos.

La segregación de melatonina y serotonina determinan nuestro ciclo del sueño. La melatonina es una hormona que nos induce de forma natural al sueño y empieza a producirse alrededor de las 21.30 y alcanza los niveles más altos entre la 1 y las 3 de la madrugada. Que se produzca con más efectividad depende de la oscuridad, la tranquilidad, y de la ausencia de ondas electromagnéticas procedentes de los móviles o artefactos electrónicos.

La serotonina es un neurotransmisor que se compensa y equilibra con la melatonina, y a diferencia de ésta, regula los niveles de estrés, depresión, apetito y comportamiento sexual entre otras funciones. Los niveles de serotonina aumentan con la luz solar y el ejercicio físico y mental. Así cuanta más luz solar tomemos por el día y más activos estemos, mayor cantidad de melatonina produciremos  por la noche y dormiremos más y mejor.

El sueño profundo y sobre todo la melatonina nos ayudan a:

1. Disminuir nuestros problemas cardiovasculares.

2. Regenerar nuestras células, tejidos, órganos, etc.

3. Mejorar la memoria y la capacidad intelectual.

4. Estimular el sistema inmunológico.

5. Adelgazar.

6. Depurar nuestro cuerpo de sustancias tóxicas.

7. Ayuda a regular nuestras emociones.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestras horas de sueño?

1. Exponernos a la luz natural durante el día.

2. Realizar ejercicio físico y mental.

3. Irnos a dormir siempre a la misma hora.

4. Mantener nuestra habitación oscura y en silencio.

5. Realizar actividades relajantes antes de dormir, evitar la televisión, radio, móviles, etc.

6. Evitar tomar líquidos antes de irse a la cama.

 

 

Cuando compramos un colchón a veces pasamos por alto la importancia que tiene protegerlo para que su mantenimiento y durabilidad sean los adecuados.

Si en el colchón pasamos un promedio de 8 horas diarias, su protección e higiene deben de ser un asunto primordial.

Es normal que durante el sueño nuestro cuerpo libere fluidos como es el sudor, células muertas, y otras sustancias que se acumulan y provocan la aparición de ácaros, bacterias y malos olores. Para evitar esto es necesario tener en cuenta varios aspectos.

1. Mantén la habitación ventilada. Con abrir las ventanas  y la puerta de la habitación unos 15 ó 20 minutos cada mañana después de levantarnos es suficiente.

2. No hagas la cama inmediatamente. Deja que las sábanas y el colchón tomen el aire suficiente para no favorecer la acumulación de humedad y olores.

3. Elige bien la base del colchón. Para que el colchón transpire correctamente la elección de la base es muy importante. Mientras que para los colchones de muelles ensacados se recomiendan las bases tapizadas, para los colchones viscoelásticos o de HR se recomiendan las bases laminadas o bases tapizadas transpirables.

4. Utiliza los cubrecolchones. Además de proteger contra la suciedad y el vertido de posibles fluidos, pueden darle al colchón un plus de confort.

El cubrecolchón pueden ser de varios tipos:

1. Termorregulador. Combina un relleno natural 100% algodón con tejido termo-regulador 100% algodón. El tejido termo-regulador amortigua los cambios de temperatura y humedad que afectan al descanso y proporciona un microclima constante durante toda la noche. Ni demasiado frío, ni demasiado calor.

2. Natural. El cubrecolchón MAX es un producto 100% natural pues está confeccionado en su totalidad con algodón 100% no tratado. Este cubrecolchón es reversible, es decir, puede usarse indistintamente por los dos lados.

3. Antiácaros. El Cubrecolchón Antiácaros está confeccionado con tejido superior 100% microfibra extrasuave y tejido inferior de rizo 100% algodón, aunque al ser reversible puede usarse indistintamente por un lado u otro. El relleno del acolchado es de fibra hueca siliconada conjugada con tratamiento antiácaros. Este tratamiento anti bacterias y antihongos que evita que los ácaros sobrevivan en el relleno, ha sido testado científicamente y es resistente a los lavados, pues conserva intactas sus propiedades.

4. Impermeable. está confeccionado con tejido 100% algodón absorbente y transpirable en la cara superior y laminado en polietilento en la inferior, proporcionando una protección integral contra los líquidos.

 

Pasamos aproximadamente un tercio del día durmiendo, pero no siempre ese descanso es todo lo reparador que debiera. Para algunas personas dormir se ha convertido en algo incómodo, y cuando se levantan por las mañanas pueden tener dolores cervicales y lumbares. La razón más común de la rigidez y el dolor matinal se debe a desequilibrios musculares y al pobre acondicionamiento de estos músculos. 

Afortunadamente hay consejos que se pueden seguir para prevenir estos molestos dolores de cuello y espalda.

1. Asegúrate de que estás durmiendo en una posición que favorece la natural alienación del cuello y de la espalda. Intenta no dormir boca abajo, ya que es una posición que no favorece que la columna vertebral esté recta. Trata de dormir boca arriba o de lado, y así tu espalda descansará en una posición más neutral. También te puedes ayudar con una almohada entre las rodillas, si duermes de lado, o colocar una almohada debajo de las rodillas o debajo de la columna vertebral si duermes boca arriba.

2. Elige una buena almohada. El objetivo de utilizar almohada es conseguir la postura correcta para que nuestro cuerpo descanse lo más recto posible para evitar así posibles dolores de cuello y cabeza. En la zona del cuello hay músculos y ligamentos que se van tensionando a lo largo del día, pero que es primordial que se relajen a la hora descansar para no sufrir de dolor al día siguiente. A la hora de elegir una almohada ten en cuenta que sea de grosor y firmeza intermedios.

3. También es importante de que te asegures de utilizar el colchón correcto. Las investigaciones indican que un colchón de más de diez años es  una de las posibles causas del dolor de espaldas. Si sufres dolor de espalda es siempre mejor utilizar un colchón firme a otros demasiados suaves o demasiado firmes. Los colchones de muelles ensacados suelen ser los más recomendados para personas que sufren estas dolencias.

4. La forma de levantarse de la cama también importa. Sitúate al borde de la cama doblando las rodillas, baja las piernas y eleva el tronco ayudándote con los brazos, quedando sentada/o. Posteriormente ponte de pie.

5. Realizar periódicamente ejercicio físico para estirar y tonificar los músculos.

Si se sigue sufriendo de estos molestos dolores, es importante consultar a un especialista para descartar alguna lesión.

 

En septiembre los colegios vuelven a abrir sus puertas, y después de tres meses de vacaciones, donde los horarios han estado más relajados, llega la rutina y con ella los madrugones de los niños.

Es lógico que por la noche les cueste irse pronto a la cama, pero como dicen los profesionales del sueño,  la adaptación al nuevo horario escolar hay que hacerla poco a poco”.

Una semana antes de empezar las clases hay que ir cambiando progresivamente la hora de irse a dormir. Si cada día adelantamos un cuarto de hora el momento de irse a la cama, el niño irá adaptándose a la nueva rutina casi sin darse cuenta. En definitiva se tiene que acostumbrar a que al final del día, su cuerpo identificará la hora de descansar.

Los pediatras alertan sobre el uso de tablets y videojuegos “no deben utilizarse al menos una hora antes de irse a dormir, ya que la luz que emiten estos dispositivos confunde a la mente, y le hace creer que es de día, además de excitar a los niños”

La importancia del sueño en estas edades es esencial. Hasta los cinco años el sueño es imprescindible para el desarrollo cognitivo. Durante esta etapa los pequeños están la mitad del tiempo dormidos y la otra mitad despiertos, y hasta la adolescencia el sueño ocupa el 40% del día. Es necesario que los niños duerman, al menos, 10 horas cada noche en sus primeros años de vida. La deficiencia en el descanso repercute en la conducta y en su crecimiento.

Además, para que el descanso sea perfecto es necesario cuidar del equipo de descanso del niño. El colchón debe de ser firme para favorecer el movimiento y estar fabricado con materiales hipoalergénicos, antibacterias y antiácaros. En nuestras tiendas disponemos de diferentes modelos de colchones juveniles que cumplen todos los requisitos para que tu hijo duerma de una forma reparadora para afrontar las actividades diarias.

 

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